Qué hacer si la madre no quiere custodia compartida
¿Es posible establecer la custodia compartida si la madre se opone? La respuesta es sí, siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos y se demuestre que es lo mejor para los hijos.
Es común que algunas madres prefieran no optar por la custodia compartida, argumentando que sus hijos necesitan estabilidad y que es mejor que permanezcan en un solo hogar.
En otros casos, las madres pueden dudar de la capacidad del padre para cuidar adecuadamente a los hijos, especialmente si anteriormente no ha asumido responsabilidades importantes en su crianza.
También puede ser que sepan que el padre, debido a sus compromisos laborales, extensos horarios o viajes frecuentes, no estará disponible para atender a los niños de forma directa y delegará esta tarea a otras personas.
¿Cómo solicitar la custodia compartida?
Existen dos formas de llevar a cabo los procesos de separación o divorcio:
- De mutuo acuerdo: Esta es la opción más recomendable cuando hay menores involucrados.
- De manera contenciosa: En este caso, es el Juez quien toma las decisiones que los padres no han logrado consensuar.
Dependiendo de lo que los progenitores soliciten en sus escritos de demanda y contestación, y de las pruebas que se presenten durante el proceso, la sentencia determinará:
- La custodia de los hijos
- El régimen de visitas
- La pensión de alimentos y gastos extraordinarios
- El uso de la vivienda familiar
- El reparto de los bienes comunes, si los hay
De todas estas decisiones, la más crucial es el tipo de custodia. Esta influirá en otros aspectos como la contribución a los gastos de los menores y el uso de la vivienda familiar.
¿Qué considera un juez para otorgar la custodia compartida?
Si los padres no están de acuerdo, y uno de ellos se opone a la custodia compartida, el Juez evaluará varios factores, tales como:
- Edad de los hijos: Es importante considerar si son muy pequeños o si ya tienen la capacidad de expresar sus preferencias.
- Proximidad de los domicilios: No es necesario que los padres vivan en el mismo barrio, pero sí que las distancias no sean excesivas para los niños, especialmente en relación con su escuela y los intercambios de custodia.
- Apoyos familiares: La presencia de familiares cercanos, como abuelos o tíos, puede ser un factor importante para facilitar la crianza.
- Conciliación laboral y familiar: Los horarios de los progenitores deben permitirles cuidar a sus hijos adecuadamente, aunque puedan contar con el apoyo de familiares o personas de confianza.
- Relación de los hijos con los progenitores: Este es un criterio fundamental que el Juez valorará al tomar su decisión.
¿Cuándo puede un niño decidir con quién vivir?

Para determinar la custodia, es esencial comprender la relación entre los menores y sus padres. Dependiendo de la edad, se pueden utilizar dos pruebas clave en los procesos de separación, divorcio o modificación de medidas:
- Exploración de los menores: Una entrevista informal en la que el Juez y el Fiscal preguntan al niño sobre sus rutinas, su relación con cada progenitor y su opinión sobre con quién le gustaría vivir.
- Informe psicosocial: Elaborado por técnicos especializados, como psicólogos o trabajadores sociales, que entrevistan a todos los miembros de la familia y analizan las dinámicas familiares.
Entonces, ¿a partir de cuándo puede un niño influir en la decisión sobre su custodia? A partir de los 12 años, los menores pueden ser escuchados directamente por el Juez, aunque antes de esa edad ya pueden expresar sus preferencias a los técnicos del equipo psicosocial.
Si se demuestra que los menores están vinculados a ambos padres y se cumplen los demás requisitos, es probable que se otorgue una custodia compartida.
Conclusión
Sí, es posible conseguir la custodia compartida aunque la madre no esté de acuerdo, siempre que se puedan acreditar los requisitos necesarios.